Pobres aquellos carentes de rumbo, perdidos sin un norte al que seguir, a la deriva de esta existencia frágil.
Pobres aquellos carentes de pan, los he visto vomitar baba blanca por no tener nada en sus estómagos para poder regurgitar.
Pobres aquellos carentes de anhelo, sin sueños ni esperanza, máquinas biológicas aferradas a un sin vivir.
Pobres aquellos que duermen en las puertas de un banco soñando con lo que no compran el dinero.
Pobres aquellas almas perdidas en esos callejones oscuros y estrechos, donde seres desalmados los moldean para convertirlos en demonios.
Pero más pobres aquellos, que aún teniendo tanto, no son felices.
