A Media Tinta – JM

Un espacio literario para leer poesía, escritos y libros de autor. Palabras, sentimientos y reflexiones a media tinta.

Corazones esotéricos

Ningún corazón trae instrucciones


El mayor misterio de un corazón, no es todo aquello que puede sentir, sino
la imposibilidad de saber con exactitud por qué lo siente.
Podemos intentar estudiarlo, buscarle una anatomía, ponerle nombres a
sus dolores y clasificar sus afectos como si cada sentimiento pudiera
guardarse en una pequeña caja con etiqueta.
Cariño. Amor. Miedo. Ausencia.
Pero ¿qué ocurre cuando dos personas llaman amor a cosas
completamente diferentes?
¿Cuándo aquello que para uno significa quedarse, para otro significa huir?
Quizás por eso intentamos entendernos. Buscamos palabras,
explicaciones, razones; construimos pequeños manuales con las
experiencias que hemos tenido, como si lo vivido por un corazón pudiera
servir para descifrar otro.
Y entonces descubrimos el problema.
Ningún corazón funciona exactamente como otro.
Ni siquiera el nuestro permanece siendo el mismo.
A veces creemos conocerlo y basta una mirada, una ausencia o una palabra
para descubrir que había habitaciones dentro de nosotros que jamás
habíamos visitado.
Caminar por un lugar que creemos conocer y encontrar una puerta donde
jurábamos que no había ninguna.
Por eso seguimos intentando entender.
Porque, aunque sabemos que ningún corazón viene con manual, seguimos
escribiéndolos.

TAN MÍA


¡A quien te dijo que te fuiste! Pídele que te diga la verdad; que aún estás
aquí conmigo, que aún siento tu respirar encima de mi pecho, que me
inunda ese sabor amargo de tus besos…
Después de tomar tu primer café.
Dile que no te fuiste, que aún te encuentro escurridiza en mis sueños, que
a veces tengo la sensación de que, aun sin saber el porqué de tu mirada
perdida, me descubría a mí mismo en el reflejo de tus ojos.
No te fuiste, porque aún tu recuerdo se pasea semidesnuda por la cocina.
Dile que aún no te has ido, que tú sigues aquí conmigo.
Y si te fuiste, te fuiste sin ti.

ANATOMÍA


Si el concepto clásico del corazón emocional tuviera una anatomía, creo
que sería casi imposible diseccionarlo para estudiar sus formas, ya que
cada corazón tiene su estructura única de sentir. No somos
bioemocionalmente iguales; tan distintos como granos de arena.
Si el corazón tuviera anatomía, no se podría reducir al hecho de sentir,
porque sentir, no es más que la posibilidad de permitirnos ignorar a la
razón, para evitar definir lo que pasa en el interior.
Y llegado a este punto, diría que sí existe una anatomía, pero solo se puede
estudiar un corazón a la vez.


TAN TÚ


Tan yo.
Sí, esa mirada, ese dolor, esas lágrimas, esa sonrisa al final, tratando de
convencerse a sí misma, de que todo estará bien.
Mientras te encuentras guardando lo poco que quedó, después de haber
amado.Como quien recoge los trozos de un jarrón, tratando de esconderlos antes
de que llegue la abuela.
Tan yo.
Que sabía exactamente lo que deseabas, pero también, lo que pasaría si te
lo daba.
Tan yo.
Que por un momento me quise abrazar para consolarme y te hablé de mi,
como si por alguna razón pudieras comprenderme.


COSAS DE LA VIDA


Aunque sufrir sea algo que casi todos podamos identificar, nunca es el
mismo sufrimiento.
Algunos pueden tener sed, pero no de agua, y otros, hambre, pero no de
pan, sino justamente de lo que parece que el resto posee de sobra.
En ocasiones.
Dos seres, alejados de coincidencias, podrían ser pan para su sed y agua
para su hambre.
Nunca lo sabrán, porque.
¿cómo saber que lo que nos falta está justo enfrente?
Y en este mundo superficial, nos escondemos los corazones en el bolsillo.
Y aunque por cosas de la vida se tropezaran entre sí, nunca podrían
identificar que justo lo que les falta acaba de estar enfrente.
Porque en realidad nadie lleva un letrero que diga: «con sed», «Con
hambre».
Porque, si fuera así, casi nadie sufriría.


CONDICIONAMIENTO


Si en verdad el corazón aprendiera, no se aferraría a aquello que más le
hace daño, intercambiando dolor por una gota de afecto.Tan obstinado que, aun conociendo el final, se sigue entregando por
completo.
Y viéndolo bien.
Es una forma de volverse esclavo, obligándolo a hacerse daño, sin
permitirle cambiar su naturaleza.
Como si aprender no bastara, para ser feliz.


UN FALSO NOBLE


Entenderte fue mi mayor error.
No porque entenderte fuera malo, sino porque al entenderte me di cuenta
de que no eras exactamente la persona que creía; que en tu corazón hay
demasiado dolor, para tan siquiera llegar a considerar;
Otorgar un poco de afecto.
Tantas heridas abiertas y yo, cual salero, sin darme cuenta del daño que te
hacía.
Si no te hubiese entendido, me habría ido con mi alma intacta.
Sí.
Sin culpas ni reproches.
A quien me preguntase, le diría que tienes un alma y un corazón podridos;
que eres más fría que un «gracias» luego de un «te amo».
Porque si no hubiese entendido tu noble corazón herido, yo diría que fui la
víctima.
Solo me queda decir:
Lo siento.


METAFÍSICA DEL SENTIMIENTO


Si nos paramos a pensar, todos percibimos el mundo de formas diferentes.
Y aun así, nos atrevemos a pedirle al otro que se ponga en nuestra piel.Como si eso le permitiera comprender nuestro sentir.
Si fuera así de fácil, no nos buscaríamos en otras personas.
Aunque fuéramos gotas del mismo charco, no veríamos todo de la misma
manera.
Se podría decir que, en este plano, no existe ni la razón ni la certeza.
Y, aun así, afirmar esto tendría que ser totalmente contradictorio, ya que
afirma y niega su propia razón.


TAL VEZ YA TE TUVE


Quizás, todo lo que he buscado en alguien más, ya lo tuve en frente.
Quizás, esa persona casi perfecta, ya me abrazó.
Tal vez estaba ciego, es que cuando el corazón no ve, los ojos no sienten.
Tal vez tú eres exactamente lo que necesito, pero ¿cómo saberlo?
Si ni siquiera te conozco.
Pero… si no te conozco.
¿Por qué te siento tan familiar?
Quizás, ya te vi en otra persona y quizás eres ella, pero diferente, y quizás
esa diferencia sea lo que te haga un poco más perfecta.
¿Y si tu corazón no es ciego?
Solo no quieres mirar, ya que la última vez te dolió demasiado.
Tal vez yo no sea eso que te falta y busques en otra persona, o quizás…
Tal vez sí.


CARIÑO


Cariño – como referencia a un ser especial.
Cariño – como la demostración de afecto de un ser a otro.
Cariño – como sentimiento de apego y protección.Y si es lo mismo ¿por qué es tan diferente?
¿Se podría demostrar cariño haciendo cariños a la persona llamada cariño?
Así de confuso se vuelve querer desglosar un sentir.
Aunque deseemos desarmar un sentimiento, para comprender
exactamente cómo es que funciona y, así catalogarlo por tipo.
Nos podemos dar cuenta que, incluso justo en este momento ya no
estamos sintiendo como tal cariño, pero aun así seguimos deseando
definirlo.
Y quizás ahí está el problema.
Tratar de entender qué es lo que sentimos por alguien, justo cuando lo
estamos sintiendo.
Y
Podríamos caer en la trampa de darnos cuenta que quizás estamos
exagerando y esa persona es casi exactamente igual al resto.
Pero recuerda que casi no es suficiente.
Y solo por esta ocasión, ese “casi” no vale la pena para llegar a pensar que,
es insignificante vivir ese sentimiento de…
Cariño.


AMAR-CHITA EL SER


Amar como fuente inagotable de vida puede ser quizás el veneno por
excelencia para los curiosos, porque la curiosidad mata el gozo, y el amor
se quedó solo, esperando por un poco de abono para sí mismo.
Curioso, queriendo entender por qué ama, termina escarbando más de lo
necesario, convirtiéndose en la sátira de la vida: odiar a quien te ama y
amar a quien te hace daño.Porque buscando el significado de su existir, terminamos por arrancarle la
raíz.


EL ESPECTADOR


Siempre he tenido la extraña costumbre de mirar desde afuera.
Incluso cuando estoy dentro.
Observo lo que siento, lo cuestiono, intento descubrir de dónde viene y,
cuando creo haberlo entendido, vuelvo a preguntarme si realmente era
eso.
Quizás por eso algunas cosas nunca las viví del todo.
Las pensé demasiado.
Es extraño querer estudiar un corazón cuando el corazón que estudias
también es quien sostiene la lupa.
Y quizás ese sea mi mayor problema:
Llevo tanto tiempo intentando entenderme.
Que ya no sé si estoy viviendo.
O simplemente.
Mirándome vivir.


VIVIR


Quizás vivir sea intentar darle importancia a algo que sabemos que vamos
a perder.
Construimos recuerdos, hacemos promesas, dejamos pequeñas partes de
nosotros en lugares donde ya no estaremos.
Y aun sabiendo que todo termina, seguimos haciendo planes para
después.
Pasamos la vida intentando encontrarle un sentido, como si descubrirlo
pudiera justificar cada minuto que se nos escapa.Pero quizás ahí está el problema.
Queremos entender la vida mientras todavía la estamos viviendo.
Como si para poder sentirla primero necesitáramos saber qué significa.
Y quizás vivir sea simplemente eso:
Dejar que algo importe.
Sin pedirle.
Que dure para siempre.


VERDADES


Hay cosas que existen antes de tener un nombre.
Se sienten, pasan por nosotros y después se quedan en algún lugar que no
sabemos señalar.
Quizás por eso algunas cosas parecen tan ciertas y, al mismo tiempo, tan
difíciles de explicar.
Podemos intentar tocarlas con palabras, pero siempre queda algo afuera.
Algo que no alcanza.
Algo que quizás nunca estuvo hecho para ser entendido.
Y, aun así, insistimos.
Porque, aunque no podemos explicarlo, no deja de ser verdad.
O quizás la verdad sea solamente eso que permanece.
Incluso después de que dejamos de saber.
Qué era.
¿Y si algún día llegáramos a entenderlo?
¿seguiría siendo verdad,
O solo sería
Otra cosa que aprendimos a llamar así?

SIN TÍTULO


He pasado demasiado tiempo intentando entender por qué sentimos.
Como si detrás de cada lágrima hubiera una explicación esperando ser
encontrada.
Como si el miedo escondiera una causa.
Como si amar tuviera una estructura.
Como si perder, pudiese dividirse en partes pequeñas y, al examinarlas una
por una, dejara de doler.
Pero no.
Sentimos porque algo ocurre dentro de nosotros y, a veces, ni siquiera
sabemos qué.
Podemos inventar razones.
Podemos ponerle nombres.
Podemos construir teorías alrededor de aquello que nos rompe y llamarlo
aprendizaje, destino, necesidad, cari…
¿Sigues aquí?
Vete a vivir.
Bye.