Navegante de almas, exploradora de heridas que no te pertenecen. Vas de corazón en corazón sin hacer ruido, recorriendo sus rincones más oscuros, buscando aquello que, en ocasiones, ni sus propios dueños se atreven a nombrar. Y, sin hacer daño, dejas un poco de luz donde antes solo había sombras.
Qué misterio el tuyo: poseer la belleza de algo inalcanzable y la sencillez de quien nunca ha pretendido ser extraordinario. Eres tan mística que, por momentos, cuesta creer que seas real.
Y quizás esa sea tu magia: parecer hecha de estrellas y, aun así, dedicarte a cuidar las grietas de los demás.
Y si cuidas de todos,
¿quién cuida de ti?
